Cumplo este año 40 de mi incorporación al mundo del trabajo (1970-2010).
Empecé mi trayectoria en el mundo de la moda, e inmediatamente me introduje en el mundo de la joyería, creando mis propias colecciones.
Vengo de una familia de nueve hermanos, con unos padres estupendos que nos dieron una magnífica educación y unos genes fuertes, los cuales me han permitido trabajar en el mundo de los negocios.
Definiría a mi empresa como un árbol, y de el aparecerían los brotes, podría decir que las ramas son las ideas, al principio muy débiles pero poco a poco van apareciendo los frutos. Ningún fruto es igual al otro, pero todos pertenecen al mismo árbol y sus características son muy parecidas.
¿Pero y su calidad? Para que esta calidad sea excelente, es necesario cortar las ramas que no son buenas, abonarlo, cuidarlo, regarlo, para obtener frutos de máxima calidad.
Del árbol de la creatividad emana la innovación, que favorece el crecimiento económico.
Empatía hacia el cliente, con un trato personalizado, joyas mágicas, misteriosas, que se han convertido en un complemento más en nuestra indumentaria, que se pueden utilizar de la mañana a la noche.
Intentando conseguir que este espíritu creativo supere todos los límites, salte fronteras, razas, culturas y se introduzca en todas las facetas de nuestras vidas.
Consiguiendo que este árbol de la creatividad sea omnipresente.
Marisa Cano

